jueves, 1 de septiembre de 2011

El tren que busco.



El tren que busco va lleno
de ángeles de alas rotas,
de suspiros rotos,
con tangos alegres,
de canciones bonitas,
y ojos cerrados.


De paños de lágrimas secas,...
copas de vino no recordarás,
y muros del silencio.


El tren de Lunas castizas,
de noches traviesas,
y soles amargos.


Ven, párate en esta estación,
déjame subir al tercer vagón,
para hacer del Olvido,
tu universo de poemas,
y mi mundo de cristal. 


Y es que mi amor,...
hoy volví a ver aquel tren,...
el que me enseño tu rostro por primera vez. 

2 comentarios:

César Vera dijo...

Hay trenes en la vida muy diversos. Pero lo común es que cada uno es distinto e irrepetible. Se asemejan, se parecen, pero ninguno es igual. Si te subes a uno, no te bajes en la marcha, disfruta de los paisajes y espera a que llegue a su destino...alli podrás decidir si continuar en él o tomar otro.

Bello tu poema.

La chica de cristal dijo...

Bello es tu consejo y descuida que lo voy a tomar en cuenta.

Muchísimas gracias por tu consejo amigo, un beso enorme y cuídate mucho.