domingo, 17 de octubre de 2010

Ahora que no estás aquí.

Se fue para no volver dejando mi cama vacía,
mi almohada mojada de lágrimas,
mis brazos sin tener a quíen abrazar,
el corazón hecho pedazos,
y mis labios secos.

Ayer se marcho sin decirme adiós,
dejándome su perfume de algodón,
y grabó en mi mente su triste mirada.

Cerró la puerta de la amistad,
y con ello pudo decir adiós al amor.


Me dio un gran tintero para escribir poesías a la soledad,
pero mi pluma se convirtió en cristal y no puedo usarla.

Dejo un gran tesoro, mi amigo el poeta castizo,
y la sonrisa porque sucedió.

Me hizo fuerte como el roble,
y dura como el acero.

Y ahora que no está aquí seguiré luchando por no dejarme manipular,
 haré oídos sordos al que dirán,
pero lo más importante es que nunca dejaré de creer en el amor.

Esto es para ti Javi, sé que no la vas a leer, pero me conformó con haberte dejado lo mejor de mí.

3 comentarios:

Magdalena Barreto dijo...

Me ha entrado mucha tristeza con este post...un beso fuerte.

teologiadeS dijo...

Por lo menos si realmente es tan complicado su vuelta, quédate con los mejores momentos, quédate con sus últimas palabras y quédate con todo lo bueno que te dio.

Un saludo

La chica de cristal dijo...

Magdalena Barreto: Es normal que te haya entrado tristeza al leerlo, porque es una poesía triste y llena de sentimientos.

teologiadeS: Me quedo con todo lo que me ha dado y con la tranquilidad de que se ha ido por su propio pie.

Miles de besitos a las 2 y cuidaros mucho.