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Te amo desde el primer día en que te conocí,
desde aquel primer instante en que te sentí mío,
y como a la joya más preciada del mundo.
Te amo como esa intensa luz que ilumina mi vida,
cuya tormenta colosal arraso mis sentimientos y mi amor.
Te amo desde siempre y no lo sabía,
pero hoy estoy segura de que te amo más que a cualquier cosa,
más que a mi vida y a mi misma.
Sé que te necesito cada instante,
te necesito, para vivir y para respirar.
Te necesito para amarte en la eternidad.

En la soledad de mi habitación,
hoy estoy escribiendo esta carta a un amor ausente,
a ese amor que quiero con todo mi ser,
y al que hace un año entregué todo mi querer.
Siempre quise volver a escribirle,
pero nunca me atreví a enviarle esta carta que hoy redacto aquí.
En esta carta le confieso mi gran amor hacía él,
le explico todo lo que él llenó en mí sin querer,
lo que llevo dentro de mí desde el día que le conocí.
Le explico lo hermoso de este amor ausente,
pero también le cuento lo triste que es no tenerle.
También le hablo de lo fría y vacía que sigo estando sin él,
le contaré que cuando pienso en él el deseo de tener su amor crece,
que el deseo de tener sus besos aún me ahogan,
y me desesperan.
Le diré lo esencial que es en mi vida,
también le pediré que cuando esté triste,
enfadado,
cuando sienta melancolía,
o se sienta solo, abandonado,
que por favor busque en su corazón,
y allí estaré yo para aliviar su dolor,
Por último en esta carta,
también le cuento que el frío de su ausencia ha congelado mi corazón,
que quisiera estar siempre en su mente
para saber qué siente por mí,
que hubiese querido unir nuestros corazones
para que fuera solo uno
y así sentirme unida a él para siempre,
pero al final de mi carta sólo le diré,
"te sigo queriendo mi amor ausente".
Mi ángel,
mi luz,
y mi razón de ser.
A ti mi pequeño,
que aún estás dentro de mí,
durmiendo y soñando,
mientras oyes mi susurro cuando acaricio mi vientre,
y sientes que te amo.
A ti mi vida,
que eres lo que siempre deseé,
el aire que respiro,
y mi mejor poesía.
Duerme pequeño,
no tengas miedo a vivir,
y sonríe a la vida.
A ti mi pequeño universo de cristal,
al ser que amaré con locura,
y por quien daré mi propia vida.
Amor no te vayas,
quédate a mi lado esta noche,
y déjame sentirte por última vez.
Amor dime que siempre me amarás,
dime que sueñas con mis besos,
con mis caricias,
y con mis susurros de amor en tu oído.
Amor quiero oler el perfume de tu cuerpo,
notar que tus labios recorren todo mi ser,
y arder en el fuego de la pasión que desprendemos.
Amor mío,
hoy quiero amarte,
y decirte que sin ti no tengo vida.
Amor cibernetico,
que fluyes como el fuego,
y quemas por dentro.
Amor cibernetico,
amor envenenado,
clavado como puñales mortales,
y conducido a la muerte.
Amor cibernetico,
guarda tus mentiras,
en la profundidad de tu alma,
y deja de sembrar fronteras entre el cielo y el infierno.
Amor cibernetico,
muestra tu cara real,
y cambia las palabras por actos de amor.
Para ti mi ángel,
que me besas suavemente en silencio,
mientras nos sumergimos en la profundidad del mar,
y las estrellas nos alumbra con su luz.
Para ti mi ángel,
de mirada profunda,
de alma ardiente,
y sonrisa bonita.
Para ti mi ángel,
que me derrites con tu mirada,
y con tu amor curas mis alas.
A ti mi ángel,
hoy te escribo esta poesía,
hoy te entrego mi corazón,
y te susurro que siempre te amaré.
Si mi corazón se rompiera,
si mis alas de cristal se hicieran añicos,
y mi pluma se secará completamente...
Yo te seguiría extrañando...
Si fuera ese ángel de cristal,
que sube al cielo,
o baja al infierno,
Ten por seguro, que te seguiré amando...
Allí en donde quiera que esté mi alma,
ahí en el lugar en el que te encuentres,
solo o acompañado,
y a pesar de lo que diga la gente....
Te seguiré recordando con dulzura...